Cuando aprendes inglés, ganas una vida
Desde muy joven aprendí a camuflarme. No porque quisiera engañar a nadie, sino porque no quería contar mi vida cada vez que abría la boca en un país extranjero. Me fijaba en todo: cómo hablaban, cómo se vestían, qué tipo de bromas hacían, qué temas evitaban… y los imitaba. No hablo solo de “hablar su…














